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El proceso del diseño: magia & estructura

Noticias y tendencias

Por Juliane Trummer, SVP Strategy & Design

En Mormedi aplicamos la “Metodología de Diseño Estratégico de Mormedi”, que combina de manera óptima las metodologías analíticas y creativas y los “momentos”. De esta forma logramos la mezcla perfecta de magia y estructura, pero ¿qué queremos decir con esto?

Empecemos por la estructura

Por naturaleza, como diseñadores estratégicos nos ocupamos de la complejidad. Cada proyecto nos ubica en un contexto de puntos de vista, aportes e impulsores, a menudo contradictorios, como los objetivos comerciales del cliente, los intereses de las partes interesadas, las cambiantes dinámicas del mercado, las amenazas de la competencia, las nuevas tecnologías, los cambios demográficos, las necesidades del cliente y las tendencias de diseño y estilo de vida. Todos estos insumos proporcionan mucha información, pero el desafío es organizar y destilar esta información cualitativa y cuantitativa en productos útiles que puedan proporcionar orientación para el proyecto. Aquí es donde entra en juego el pensamiento analítico y la estructura. A través de la Metodología de Diseño Estratégico de Mormedi, podemos dar sentido a la complejidad, brindando claridad y orientación estratégica.

¿Qué hay de la magia?

La magia y la estructura parecen ser opuestas, pero curiosamente una buena estructura permitirá que la magia fluya más libremente. ¿Qué entendemos por magia? Claramente, la magia es el lado más creativo del diseño estratégico: pensar de manera que nos permita encontrar soluciones innovadoras para problemas difíciles; desafiando las limitaciones existentes y las ortodoxias; y estableciendo y probando nuevas hipótesis.

Cómo hacemos esto? Al proporcionar el entorno, los estímulos, los insumos y las herramientas que fomentan el pensamiento creativo, que pueden aplicarse a todo lo que hacemos, desde la creación de un mapa de viaje del cliente hasta un modelo de negocio novedoso, o el diseño de una motocicleta eléctrica de próxima generación. En el “modo creativo”, hacemos cosas que pueden parecer un poco inusuales, como hacer prototipos con Lego, generar ideas que desafíen lo posible, usar música o meditación, y nos sentimos cómodos al hacerlo, porque la estructura nos brinda la estabilidad que tenemos. nos permite movernos libremente dentro de un espacio de oportunidad definido.

Trabajo dinámico

Entonces, ¿cómo se manifiesta esto en nuestra dinámica de trabajo? Basado en nuestra experiencia, es bastante claro qué momentos en un proyecto necesitan estructura y cuáles necesitan magia … O un poco de ambos. La mayoría de nuestros clientes tienden a trabajar en entornos que enfatizan el pensamiento analítico del cerebro izquierdo; de hecho, así es como la mayoría de nosotros hemos sido educados y educados. Sin embargo, creemos que existe un enorme potencial para llevar el poder de ambos lados del cerebro al proceso de innovación. Hacer esto bien es el desafío de trabajar en el contexto de la innovación en la actualidad. En esencia, se podría decir que un proceso de innovación exitoso depende de la calidad de los marcos estructurales y la calidad de las dinámicas de colaboración creativa que, combinadas de manera óptima, facilitan la resolución de problemas. También hay una gran parte que tiene que ver con nuestra capacidad para lograr un cambio cultural que determinará el éxito de un proyecto. Es importante interactuar con los equipos de los clientes, hablar su idioma y crear una cultura de trabajo ágil y colaborativa que se adapte a sus necesidades … al tiempo que los empuja ligeramente fuera de su zona de confort para lograr resultados diferentes y más relevantes. Por supuesto, si bien nuestros clientes son expertos en el sector y en el contenido, somos expertos en diseño estratégico capacitados para guiarlos a través de este territorio desconocido. Entonces, ¿cómo se ve esto en términos de proceso?

FASE 1: DESCUBRE

Proyecto inicial de enmarcar

La fase de descubrimiento tiene que ver con la estructura: comprensión, empatía y encuadre. Es esencial tanto para un proceso como para un resultado exitoso del proyecto, ya que implica definir los marcos estratégicos que sirven como una brújula en todo el proyecto, por ejemplo: mapas de oportunidades, planes de trabajo futuros, mapas de diagnóstico, segmentación de clientes y análisis de tipología de usuarios, pautas de diseño. o KPIs, por nombrar algunos. Llegamos a ellos a través de actividades analíticas que nos ayudan a aclarar los objetivos del proyecto y los intereses de las partes interesadas de los clientes y que también nos permiten obtener una comprensión profunda del desafío del proyecto a través de los lentes de negocios, consumidores y tecnología.

Negocio: La lente de viabilidad

En última instancia, nuestros clientes acuden a nosotros porque necesitan innovar en un mercado altamente competitivo, por lo que esto significa que debemos comprender y sentir empatía por sus preocupaciones comerciales desde el principio. Nuestro valor agregado no se limita a rediseñar las experiencias de los usuarios, sino que se extiende a la conceptualización y creación de prototipos de nuevos modelos de negocios que sustentan la entrega de esta experiencia.

Consumidor: La lente deseable

Si bien la mayoría de las empresas hablan de una orientación al cliente, muchas todavía no han encontrado una manera de integrarlo con éxito en el proceso de innovación. Nos aseguramos de que la voz del cliente esté presente en los puntos clave del proceso: identificar sus expectativas y necesidades, co-crear y validar conceptos, ejecutar pilotos y medir la satisfacción. Además, nuestro conocimiento sobre el estilo de vida y las tendencias de diseño en diferentes sectores de la industria agrega una perspectiva global a nuestros hallazgos de trabajo de campo.

 

FASE 2: CREAR

Idear

Como sugiere el nombre de esta fase, aquí es donde ocurre la magia. Básicamente, esto es cuando empezamos a conceptualizar soluciones, escenarios e hipótesis basadas en los aprendizajes de la fase 1. El énfasis está en la creación, pero aún así la estructura nos ayuda a hacer que el proceso sea dirigido y resuelto, y asegurar que los resultados no sean aleatorios sino Tener una puesta a tierra sólida.

Prototipo y Validación

En esta fase, creamos un prototipo de nuestros conceptos y los probamos para determinar su viabilidad, conveniencia y rentabilidad, lo que implica una combinación saludable de enfoque analítico y creativo. Desde el punto de vista analítico, aplicamos los parámetros definidos en la fase 1 para validar el éxito de nuestras ideas, mientras que para que sean tangibles y fáciles de entender, se requiere aplicar magia en términos de narración de historias, visualizaciones, prototipos y sesiones de creación conjunta.

Refinar

Basándonos en la información obtenida de los prototipos, volvemos al modo analítico para iterar y refinar los conceptos. La fase de creación es un proceso ágil y, según la naturaleza del proyecto, se pueden necesitar varias iteraciones para alcanzar el resultado óptimo.

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